Emprender
es una lucha diaria por superar retos y obstáculos, pero esta batalla se hace
mucho más llevadera cuando sabes que todo lo que construyas será para ti, todo
el esfuerzo y las horas trabajadas valdrán la pena porque tú estás construyendo
tu camino y no el de alguien más ya que no sólo están en juego nuestras
aspiraciones, sino también el tiempo y el dinero que hemos invertido en nuestro
(proyecto, empresa, idea) los sacrificios realizados para ponerlo en marcha y
la posibilidad de heredar ese fruto de nuestro esfuerzo a futuras generaciones.
No, no es que sea malo ser empleado, pero por alguna
razón (o varias razones) no me gusta, y en mi particular punto de vista, serlo
tiene más desventajas que ventajas.
El empleo crea una falsa sensación de seguridad, más bien
estimulada por los discursos repetidos desde hace años, y que ya tienen años
siendo caducos. El discurso donde el individuo busca un empleo en una empresa,
sube de puestos y vive ahí toda su vida. Una carrera a la que más bien pocos
pueden aspirar, porque ¿te digo la verdad? La mayoría de los empleados en algún
momento van a ser víctimas
de los recortes.
Y por eso trabajar por cuenta propia es mejor. Se habla de tomar
riesgos, y se toman riesgos. Pero una vez tomados, el futuro termina siendo menos riesgoso que
en una empresa.
Yo trabajo por cuenta propia y tengo varios clientes. ¿Qué pasa si
hay una crisis económica? Un empleado posiblemente pierda su empleo (y los
criterios para ser seleccionados no siempre van en función de la productividad
y la eficiencia) y tarde mucho tiempo en encontrar otro. Alguien independiente
verá mermados sus ingresos, menos clientes contratarán sus servicios o
comprarán de su negocio. Pero la pérdida no es total, tu negocio sigue vivo, y
si quiebra, al menos tendrás algunos de tus activos, y en el peor y más
apocalíptico de los casos, estarás en la misma situación del empleado que
perdió su empleo y busca un empleo.
Trabajas para alguien más. Recuerda bien esta frase, trabajas para alguien más.
Seas gerente o lo que sea, como no será lo mismo que tener un negocio propio,
las empresas necesitan crear incentivos para que te motives. El empleado del
mes, días de vacaciones, reconocimiento frente a los demás empleados. Pero
recuerda, trabajas para alguien más, y los cuadritos de honor nunca podrán
reemplazar la hermosa sensación de ver tu negocio crecer.
Pérdida de libertad. No hay nada más desesperante que tener
horarios fijos que no siempre van en relación con tu carga de trabajo. Sistema
de horarios heredados de la Revolución Industrial. Cuando eres independiente, tú eres dueño de tu propio tiempo.
Eso no significa que no vayas a trabajar, por el contrario, incluso podrías
trabajar más (inclusive fines de semana), pero tienes la posibilidad de ajustar
horarios, organizarte, hacer un espacio para salir a comer con una chica, irte
de vacaciones. Sí, es cansado, pero no sientes esa “obligación de ir al
trabajo” que sientes cuando eres empleado.
Como independiente (freelance, emprendedor, empresario) conoces
mucha gente. En un empleo conoces a un grupo de empleados de los cuales, por
razones de competencia interna, muy pocos serán verdaderos amigos. Como
independiente necesitas relacionarte con mucha gente, clientes, intermediarios.
Y créeme, es más fácil hacer amigos afuera, que dentro. Un colega tiene más
razones para envidiarte dentro de una oficina, que las que la tiene un cliente
al cual vas a visitar.
Cierto, no tienes el ingreso seguro, y tienes que saber prever y
visualizar el futuro. Es diametralmente opuesto a la rutina de ir a la oficina
diariamente a cumplir tareas específicas. Tal vez será un poco más difícil en
un principio hacer pagos fijos, como un coche o incluso un teléfono celular con
un plan grande. Pero con el tiempo, eso no será ningún problema, incluso podrás
dar adelantos que un empleado nunca se dará el lujo de hacer.
Tienes un jefe. Recuerda esta frase también. Los
independientes no tenemos un jefe, tenemos muchos. Pero hay una sutil pero
importante diferencia. Tú como empleado no puedes prescindir de tu jefe, si te
cae mal y te trata mal, tendrás que aprender a lidiar con el problema. Nosotros
podemos ir seleccionando con quienes trabajar y teniendo ya cierto número de
clientes, podremos prescindir de los jefes “más mamones”.
Ah y la experiencia. La experiencia que aprendes en un trabajo
puede ser muy útil, pero al final sólo te da experiencia para un empleo, o
incluso sólo para la empresa en que trabajas. Como independiente puedes
adquirir experiencia en lo que sea, te puedes dar más tiempo de estudiar (una
maestría, diplomados) y capacitarte.
¿Entonces, quieres ser empleado?
No se realmente que camino sea el correcto o si es bueno o malo
ser Godinez, lo que si se es que te dediques a lo que realmente amas, lo que te
hace feliz, en ese entonces dejarás de trabajar y vivirás tú pasión, puede
sonar contradictorio pero no estoy diciendo que ser empleado sea ser un esclavo
ni tampoco que el ser emprendedor sea la maravilla o que todos sean
millonarios, en fin no hay una receta única, creo que mientras hagas lo que
amas el dinero y los placeres vendrán por sí solos, claro esta con un esfuerzo
de todos los días.
La conclusión es:
La gente más exitosa es la que vive sus sueños.
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